viernes, 29 de marzo de 2013

Dolor

Tres de la mañana
La casa sola
Tu y yo
Ausentes
Casi muertos.
Tranquilidad aparente y
Ladrido de perros,
Un dolor desgarrador
En el bajo vientre
Persiste
Se extiende,
Por esta noche anida en el corazón
¿A dónde ira mañana?
¿A donde dolor móvil y mudo?
 




orquidea psicopata

lunes, 25 de marzo de 2013

princesa de papa



Princesa de papa
sus dedos en tu boca,
y tu
perdida en tu universo de poetas
de pelo largo y
volutas de humo azul
Echas la cabeza hacia atrás
Y piensas
¿piensas?
Empujas tus rizos con un sacudimiento de cabeza,
Tus rizos color rojo numero cinco
¿Cuántas mujeres usan rojo numero cinco?
Pero
¿Por qué debería de importarme?



orquidea psicopata

miércoles, 3 de octubre de 2012

Lección de vida




Cada día paso saltando sobre él

Con los pies enfundados

En botas de hule,

Con pensamientos negros,

Menos negros,

Grises,

Tan negros

Como las nubes que persiguen mis pasos

Lanzando gotas.

Cada día que piso corriendo sus raíces

Y lo veo,

Me pregunto si yo seré

Algún día como él,

O seré siempre

Igual a esa planta de hojas amarillas

Que tengo en casa

Viviendo el síndrome

De “trasplante muy reciente”

Que aunque ya ha sentido tantas lunas,

Tanto sol y tanta lluvia,

a pesar de todo

no sabe ser fuerte.

 
  orquidea psicopata
                                                                                      A aquel, el unico,  Que me regala la furia de sus noches

                                                                                       Y la paz de su mirada.




La memoria es a veces

un cesto lleno de papeles sucios,

Sueños ajados que brotan

Como un vomito,

Arrojados convulsivamente desde adentro

Y aún gritan

Yo valgo más que para esto

Yo se escribir:

Escoba,

Trapear,

Pulsera,

Pulso.

Yo que he soñado con hermafroditas bélicas

Con el ojo dentro del ojo,

Yo que desconfié de la naranja Mitrianica

Yo que pensé en huir

Y en ganar esta lucha

Solos tú y yo contra el mundo,

Solo atino a

Apartar de un manotazo

Esos pensamientos innecesarios

que vuelven la rutina un poco peor,

que dejan en la boca ese sabor amargo

que no quiero contagiarte en cada beso

mejor eso,

un beso que cure el remordimiento

y traiga calma

y como siempre sea bálsamo al ardor.

    orquidea psicopata
Esta casa


Mi casa,

no otra sino la mía.

Cobija mis sueños, mis malos humores y

Nuestro calor

Pero también las guarda a ellas,

Las otras

Sus ocho patas, sus seis mil ojos, sus branquias

Pongo incienso,

Oigo cantos gregorianos,

Mascullo entre dientes

Trisagios, mantras, magnificas…

Pero ella se resiste

Al ámbar

A la ruda

A los vedas

Porque es un ente vivo

Potro salvaje

Perfume insatisfecho

Que mancha,

Se agrieta

Y vive

Al compas de dos cajas torácicas.





orquidea psicopata
Es la vida un

Éxodo

Involuntario

Que

Rompe los tímpanos,

Deja heridas, migrañas,

E ideas precarias de

Malos espíritus que

Viven en casa.





orquidea psicopata

jueves, 23 de agosto de 2012

La Caida




Hoy por primera vez conocí el significado del miedo, no se trata de un concepto abstracto el cual haya podido aprender, entender, al menos hasta ahora. Si me obligaran a llamarlo de forma alguna lo nombraría, desesperanza.





Tengo miedo de parar, detenerme seria fatídico o tal vez no, ¿Qué sentido tiene conservar el testimonio de algo que jamás será leído ni estará al alcance de ninguno? Es probable que a este virus nadie sobreviva. Pero antes los libros tampoco eran leídos, terminaban devorados por el polvo, carcomidos por el paso de los años, no sé cuando comenzó, ahora me pregunto si ahí nació el germen que ocasionó nuestra caída.





Los acontecimientos que últimamente han sobrevenido y me han atrapado en este vórtice me obligan a cortar con las vivencias que hasta ahora conformaban este diario. La responsabilidad hiere mis huesos, esta carga es demasiado grande para un hombre solo.

Me veo obligado a introducir aquí este relato, con la única esperanza de que alguno pueda leerlo todavía:





El mundo antiguo baso su desarrollo y su crecimiento en un recurso perecedero, una especie de resina. La población creció inevitablemente, por absurdo que parezca la necesidad de ese producto no disminuyo, como si se tratase de una droga su consumo creció y se volvió imprescindible en la alimentación, en el vestido, limpieza, transporte, comunicaciones, fabricación de viviendas y absolutamente todos los enseres. Como era de esperarse sobrevino la caída, la perdida es incalculable.

Sabemos que antes existían escuelas especializadas, que cada uno era etiquetado y clasificado, que desempeñaba una función acorde a sus características, por desgracia nuestro conocimiento del pasado es insuficiente y nunca hemos podido llegar a entender los móviles de su comportamiento, su fin nos hace preguntarnos si se debió puramente a la ignorancia, la indiferencia o más bien a un irreductible impulso autodestructivo que siempre los precipito hacia el abismo.

La única responsabilidad de nuestra especie es escribir cada día una frase de la historia, con la finalidad de evitar repetir los errores del pasado, de reafirmar nuestra individualidad o simplemente dejar una huella tangible de la existencia de cada uno de nosotros.

Cada libro es guardado en un recinto publico, su contenido es único y su llenado es absolutamente bajo la responsabilidad de cada dueño, sin reglas ni presiones, el único requisito es plasmar por lo menos una frase cada día, nunca, bajo ningún motivo debe dejar de hacerse esto, pues acarrearía consecuencias catastróficas.

Hace poco tuvo lugar un mal que nunca antes había visto, una especie de desaliento que parecía transmitirse como un virus, las personas se infectaban extraordinariamente rápido, las tareas comunitarias, todas aquellas labores que aseguran que nuestras necesidades básicas estuvieran cubiertas fueron abandonadas, después vino el peor golpe cada mujer y cada hombre abandono la labor del llenado de su historia, así, como por descuido. Lo grave no es solo que todas esas vidas se pierdan sin testimonio ni sentido. Lo preocupante es que ahora abandonamos el lenguaje, ese que quizá fue la única arma que nos hizo los descendientes de esa antigua civilización. Nos precipitamos de nuevo irremediablemente hacia la nada, hacia el vacio. No solo se encuentra en peligro nuestra especie sino también la posibilidad de que al menos se conserve algún vestigio.

Por eso escribo, por eso tengo miedo de parar, quiero ser el último. Porque sé, porque he visto que soy el único que aún se rinde ante olvido, ese que todavía respeta la única regla que nos hizo resistir. Porque pienso permanecer hasta el final, temo que me falten fuerzas y ya no pueda, cuando ni una palabra ni una ultima, porque entonces…





orquidea psicopata

El gato

La Coordinación de Juventudes Laicas tuvo a bien presentar un programa de citas ante la creciente dificultad de sociabilidad humana y ...