La muchacha dijo
Aquí hay una puerta,
No estaba sola
Vestía una túnica
O un pantalón gastado
O un jersey un poco grande
O un kimono.
Los sueños rotos,
Eso sí,
Como cada sábado.
Estaban a punto de dormir
Y repitió en voz alta:
Aquí hay una puerta
Y se durmió pensando en ello,
Su subconsciente le repetía como un eco:
Aquí hay una puerta
Aquí hay una puerta
En sueños
Se preguntaba donde,
Y sobre todo
Si la puerta estaba abierta.
miércoles, 17 de abril de 2013
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